FRACASO….Jose Maria Fuentes-pila Estrada

FRACASO

Fracaso… es la vida una teja, una campanada, tal vez el difuso horizonte de la mirada turbia que destila el ocaso, instante en el que una voz tibia, como el tacto de medusa, me dice que soy un fracaso.

Lidio con el destino monocorde, con la canción del olvido, libre siento mi alma, bondades en mi mirada. Doy la vida entre botijos, geranios y abrazos cortos, esos que quieren unir el pensamiento abierto, sin necesidad de urdir malicias a sotavento. Y la voz del mundo canta, sin perdón, sin compasión, eres un fracaso.

Fracaso es porvenir que a la espera de las cenizas de un alma por destruir en la estación de entre vías vigila el deseo de ser un éxito de salón, el de los tahúres que indican que debe fracasar, para la mediocridad sembrar los campos ocres del oro.

Fracaso que no hace ni caso al talento y a las cortinas del viento de geniales bocanadas de besos que arte son.

Fracaso es el Goguen, el loco pelirrojo, fracaso es el negro muerto que grita por la igualdad. Fracaso es el vivir sin la conciencia del morir.

Fracaso es no tocar el beso, como proa del pensamiento. Fracaso es un buen vivir, entre las sombras de luz, esas que alfombra de amor son, esas que no desesperan, el fracaso es un sorbo del frasco del más delicioso elixir, el de triunfo inmediato, el del relato entre los cascos del viejo caballo alado.

Y no hay desesperación porque el fracaso es un trago en el frasco de cristal de ese murano mundano, que al reír muestra sus dientes como colmillos al sol.

Fracaso es no morir de pie, fracaso es plegar la rodilla, es rogar el perdón de quien se ha comido el corazón.

Fracaso es no alcanzar la talla para cortar la cabeza del absurdo trotamundos que canta sus míseras verdades, esas que quieren convencer que nuestra vida es mentira.

Fracaso solo es, si acaso, morir en tierra de nadie, sin poder mirar a los ojos a quien decirle “Te amo”. Morir vacío de encuentros, de cuentos, de fantasías. Sonreír en el suspiro que más allá de la muerte, una huella en el pergamino, un garabato en el espejo, un adiós que no es fracaso, burlándose de la pedrada que quiere escribir el gañán sobre el fracaso del mundo que a los hombres y mujeres ni les viene ni les va.

JMFP

 

«Con el tiempo te das cuenta»…. jorge luis borges.

“Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano y encadenar un alma.
Y uno aprende que el amor no significa acostarse,
y que una compañía no significa seguridad,
y uno empieza a aprender…

Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas,
y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta
y los ojos abiertos,
y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes…
y los futuros tienen su forma de caerse por la mitad.

Y uno aprende que si es demasiado
hasta el calor del sol puede quemar.
Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma,
en lugar de que alguien le traiga flores.

Y uno aprende que realmente puede aguantar,
que uno es realmente fuerte,
que uno realmente vale,
y uno aprende y aprende… y así cada día.

Con el tiempo aprendes que estar con alguien
porque te ofrece un buen futuro,
significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.

Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz
de amarte con tus defectos y sin pretender cambiarte
puede brindarte toda la felicidad.

Con el tiempo aprendes que si estás con una persona
sólo por acompañar tu soledad,
irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.

Con el tiempo aprendes que los verdaderos amigos son contados
y quien no lucha por ellos, tarde o temprano,
se verá rodeado sólo de falsas amistades.

Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en momentos de ira
siguen hiriendo durante toda la vida.

Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace,
pero perdonar es atributo sólo de almas grandes.

Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente es muy probable que la amistad nunca sea igual.

Con el tiempo te das cuenta que aún siendo feliz con tus amigos,
lloras por aquellos que dejaste ir.

Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida,
con cada persona, es irrepetible.

Con el tiempo te das cuenta que el que humilla
o desprecia a un ser humano, tarde o temprano
sufrirá multiplicadas las mismas humillaciones o desprecios.

Con el tiempo aprendes a construir todos tus caminos en el hoy,
porque el sendero del mañana no existe.

Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas y forzarlas a que pasen ocasiona que al final no sean como esperabas.

Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro,
sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado,
añorarás a los que se marcharon.

Con el tiempo aprenderás a perdonar o pedir perdón,
decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas,
decir que quieres ser amigo, pues ante una tumba, ya no tiene sentido.

Pero desafortunadamente, sólo con el tiempo…”

 

"con el tiempo te das cuenta" jorge luis borges

 

LA MALA….JoseMaria Fuentes-Pila

LA MALA…

La Mala la llamaban entre dientes, sin saber qué la diosa no miraba la torre de marfil que toca el cielo con sus manos eternas y severas pinceladas de geranios entre balcones de vida. Mala porque altiva mira a los que dicen ser buenos, porque no da limosna a los que mendigan la dignidad. Mala porque los corazones no son lisonjas que decora en su collage, ese de vida y trozos de la más bella creatividad, la que de nada.

Parece surgir para coser una primavera de abril.

Mala la dicen porque no perdona ni pide perdón, sin saber el mundanal susurro que la mala no ha hecho daño sin una buena razón. La de guardar sus principios, salvaguardar su lealtad al designio de su más alta pasión. Mala le dicen a la suerte, cuando el tonto de capirote, esperando parecer listo, invoca tan dulce presencia para cagar los pañales de su mente infantiloide. Mala cosecha, quizás porqués tiempo de cambiar la cebada por trigo, mala baba, la que el domingo de ramos, cualquier domingo del año, a trabajar llama el jefe, cuando la toalla colgaba suplicando un hueco en la playa.

Malas artes esas que dicen tener y usar los que entre sombras hacen trampas a la vida que a su vez se entrampa en historias de dormir para no dormir. Artes no hay malas, salvo que rujan cansadas de tanta belleza y rutina que ya no encienden la chispa de la mirada candente que se apaga cómo el cirio, con el soplido del sacristán que las puertas cierra al convento para que no entre la luz.

Mala porque no me hace caso, mala porque no mira al suelo, porque el orgullo es bandera y la palabra metralla contra la vil ignorancia travestida de intelecto. Mala vida le dicen al yonqui, al borracho y al tarado, mala vida que acuna sueños lejanos para volver a nacer en la orilla de un ancho río, que no se sabe si es mar.

Mala mar, escudriña el capitán, mirando sin contemplar, tan solo dejando que el viento haga de la mar la mala para hacer volar el barco, más allá de la odisea que el argonauta contó. Mala dicen la madrastra y el padrastro, seres de cuentos infames, etiquetados por la siniestra sombra del redactor. Mala la cara del mal encarado, la del que muriéndose esta sin saberlo pero eso sí, amarilleando los ojos, la piel se vuelve ceniza.

Mala muerte la de aquellos que enterrados a escondidas, no pudieron ser despedidos, como perros murieron entre pecados que contaron, se inventaron por ventura, para ser el escarnio de los próceres de bondad. Mala, suelta el pelo a carcajadas, en este domingo de urnas, de playa flaca y al perro todo son pulgas. El beso aplaca a la Mala, dibujando su sonrisa, esa que de mala es tan bella, que nunca se borra de golpe, salvo cuando un golpe de timón da.

JMFP

ARGUMENTOS…..Jose Maria Fuentes-pila Estrada

Argumentos, cortinajes que recogen el ser y el no estar, el estar sin ser, como torrente de lamentos que arrastran hojas de otoño por alcantarillas ocultas, eso que son verdades que al paso salen para dar vida a los bellos monigotes convertidos en siembra de falsos cimientos.
Argumenta el listo sobre el tonto, busca el tonto entre la enquina de su espejo, rostro de listo, la forma de torear la bestia que fermenta en ese mirar que argumenta con los pitones brillantes de sangre por venir.
Argumentos infantiles, los que como papel higiénico gasta el niño dejando la mierda adornando su culo, convencido de la bronca, pero que no falte defensa a su trompo que dice la madre es trompa.
Argumentos tan largos como ladrillos apilados al cielo, tantos como la muralla china ordenando la idiotez del que desmontar quiere la frase fresca, espontánea, sin más argumento que la bella mirada.
Argumentos bíblicos, científicos, tan racionales que encadenan filas de vidas convencidas de anatemas, teoremas y verdades, que hacen del mundo pantalla en la que todos argumentan.
Argumentar para no ser creído, tan solo ser aplaudido por las manos de tibia sangre que solo argumenta en el circo, payaso que entre gracia y gracia ya no argumenta su llanto.
Argumentos, lenguas en movimiento, molinillos de vago viento que los vocablos escupen como martillazos al alma que esquiva uno, dos golpes, para salvar el talento que en silencio se recrea en esa creatividad manifiesta, por cierto amordazada, porque prohibida tiene la manifestación expresada.
Argumentos son clarines, la voz cantarina y falsete en el teatro del mundo, donde cien mil argumentos se cosen para decir amor con un sólido significado. No es necesario, maestro, que me argumente el amar, que entre legajo y legado, costras de la existencia, semillero es el terreno donde la lluvia abona los nuevos significados. Esos que al mirar al sur, allá donde el viento me llama, acercarme sin argumento es tocar el cielo sin más.

JMFP

 

LA PENULTIMA CENA………Jose Maria Fuentes-pila Estrada

Mansión de atardeceres, sombras que los árboles recogen cada mañana para dejar que el sol limpie las polvorientas estanterías repletas de libros a medio escribir.

Páginas que esperan con temblorosa emoción el sonido de la puerta por abrir. Silencio de medio día, algarabía de la noche, esa que despierta a las doce, con el pasear de candelabros encendidos por ninfas Mansión de atardeceres, sombras que los árboles recogen cada mañana para dejar que el sol limpie las polvorientas estanterías repletas de libros a medio escribir.

Páginas que esperan con temblorosa emoción el sonido de la puerta por abrir. Silencio de medio día, algarabía de la noche, esa que despierta a las doce, con el pasear de candelabros encendidos por ninfas apenas visibles entre cortinas de luz, luciérnagas disfrazadas de llamas que acomodan sus cuerpos en las velas inmaculadas.

Tintinear de copas, de cubertería de alpaca, aquella que quedo en la alacena después de vender la plata. Luna que asoma a la mesa de caoba, en la hora de la cena, saludos invisibles, puertas que las almas atraviesan con respeto, primero llaman, después pasan, mientras la cocina danza en manos de Vestigia, la eterna cocinera que los duendes pintan de gris sus iris tristes.

Doña Amelia, señora de las tierras que asoman por el ventanal al norte, preside la mesa con el repique del cuchillo en su copa de murano, la única que conserva, siempre sobre el lomo del piano. Su marido, consorte en ciernes, que murió hace cien años, defendiendo el honor de la familia en un duelo a pistolón, quedo muerto en el espigón, sin más dolor que tropezar como consecuencia del ron. Mal disparo el suyo que en la caída apunto a su barbilla saliente, saltándose todos los dientes antes de batir su mente. Sigue esnifando el rapé de su cajita de plata a la diestra de su esposa sin más efecto que el gesto, ese de alivio aparente luciendo su agujero en la boca.

La tía Prudencia, difuminada en la esquina, atenúa su sonrisa, recordando que en su histeria descubrió que el orgasmo era bálsamo de su síntoma, y que entre orgasmo y orgasmo, sucumbió en un latigazo de nadie sabe qué extraña presencia.

El agrio notario, siempre presente, el que firmó la sentencia de muerte de la fortuna pretérita, no ceja en sentarse a la mesa, ahora que no es cuerpo presente aunque la señora le observa indolente deseándole la vida para volver a acarrearle la muerte.

Los gemelos en la otra punta, con la nana Josefina, los tres risueños, pendientes de que empiece el pasa platos, a la espera del postre, aquel de nata y limón que sin hacer la digestión en un notable atracón, en el río dejo flotando sus sueños y algarabías, mientras la nana volaba por el bocal del olvido en la desesperada fortuna de morir en paz y amen.

Agotadora mansión cada noche de San Juan, la que en la casa celebra la pasión sin relato carnal. Y mientras la velada transcurre entre silencios y chanzas de fantasmales presencias, el rocío se cuela por la ventana abierta del más bello desván. Allí espera dormido el que habitante real esconde su espera y deseo, entre relato y relato. El joven de carne y hueso, el que allí se quedó, reconstruyendo la casa después del incendio fatal. Réplica de la primera, quizás más bella que la original, arquitecto de sueños, espera a su amada llegar

Solo al golpear la primavera los primeros aldabonazos al alma, el rocío se convierte en ella, desnuda sobre su cama. Allí, en el mar de sabanas, los besos tan reales son, que en el momento crucial, el de amantes sin fin, en el éxtasis de amor, la mansión su luz apaga, en un gemido de dos que uno son en un instante tan largo como la noche.

Y los espíritus por un momento se reencarnan y saludan, se despiden entre platos para regocijo de la cocina.

Y en la casa solo queda el sudor perlado y bello, ese que deja la marca, que no de sábana santa, sino del más bello relato ese que solo es de dos.

JMFP

TEN DAYS…Como la vida misma.

Ten days, como si de una película se tratase, diez días, la vida en un puñado de horas, en un saco de minutos, en un cielo de segundos.

En el primer día nací, en el aprendí a llorar como forma de elevar las plegarias de deseos, esos primitivos que indican la inconsciencia del estar. Caca, culo, pedo, abrir y cerrar la boca, no querer cerrar los ojos entre voces que gordo llaman al infante sin definir.

El segundo día, por la infancia me colé, entre silencios y gritos, entre manos que abrazan, mimos y lealtades.

El tercero fue certero en la mudez de una garganta que se hacía adolescente. Esa que cubre las calles de reflejos opalescentes. Dibujos, monigotes de reprimidas pasiones, capitán trueno de legados, defensor de causas pérdidas, amigo de san judas.

Cuarto es el día de encuentro con el espejo que mira la mirada que no mira, entre faenas de hacer como que el mundo es feliz, entre lluvias torrenciales de pensamientos ancestrales. Ser o no ser, aunque lo importante era estar para seguir en ese luchar contra fantasmas y voces que todo lo ordenaba en una canción militar.

Quinto, día de vinos y rosas, borracheras de amistades, conocimientos abruptos, esfuerzos y longanizas, destino marcado a fuego que el perro se come contento mientras Quijote se lanza a la panza del molino.

Sexto, el día de los adultos, que por experiencia no falte, entre tener y perder, preocupaciones mundanas, las propias y ajenas construyen, los muros de nuestras prisiones. En las celdas acomoda el pecho la boca del niño, la rutina del vivir como éxito cansino por el hecho de sobrevivir.

Séptimo, el día del que decidió descansar, puestas las fichas en juego, ya por los valles caminan las animas de los recuerdos. Nostalgias y melancolías de quienes no ven futuro, salvo en la estrella de oriente que miran en el cielo oscuro. Encuentra en amor de rondón, así, como de sopetón, respira y grita de júbilo, entre cortinas de sueños renovados entre mares de luminosa presencia.

Octavo el día que ya no es el del señor, ni el de los señores de pro. El silencio calma el ansia de recorrer los caminos para buscar la mirada. La conciencia de existencia que sigue afirmando presencia. La del blanco cabello que atina a presumir de legados, de mitos y canta cuentos.

Noveno, día de viejos retales, de paseos entre cipreses. Esos que esperan pacientes, porque susurran curiosos al pisar sobre las huellas.

Y así la vida se cansa de los diez días tan largos, como eternos predicamentos que hacen bueno el sarmiento. Sobre la tumba de piedra, duerme una rosa marchita, acomodada en la esquina de la lápida musgosa.

Ten days, solo dice, nadie sabe qué significa. Tan solo el sol llora un rato al bostezar en el monte ocaso.

Vida de días, horas, minutos, segundos, concentrada queda la historia del salta días de vida, ese que no cuenta historias, que las vive sin prisión.

JMFP

 

ALMA. Jose Maria Fuentes-pila Estrada

Manida talla de escasos cimientos, rocosa mirada atrapada en la piedra aristotélica, secreta palabra, reposa en la tumba de los corazones que mudaron su obra a otro escenario.
Alma, dedos de invisible presencia, cuerdas del arpa que une los puentes del conocer eternamente conocido. Alma, viento y ola, sacudidas que ahondan los misterios de la mirada, ventana y puerta, última y primigenia. Alma tallada en la niebla, entre Avalón y la costa de la razón.
Alma escondida entre redes de pensamiento, entre gritos de carne y hueso, siempre andas en el último cuartel del invierno de la vida.
Alma, señor con nombre de mujer, tocas las murallas de la emoción, traduces en melódica canción los esfuerzos por no morir entre bestiarios que a zarpazos se arrancan las ideas.
Alma, espejo y espejismo, atraviesas cristaleras de luz opalescente, en el silencio de la noche, remueve el viejo convento, entre la noche y el alba, suspirando en el aliento de quien ya no dice ser. Alma, que das vida a los muñecos de trapo, bebedizo que las venas anhelan para abrir paso a los torrentes de una eternidad robada.
Alma, vigía de la danza del bello carnaval mundano, pasos descalzos que huella no dejan, relato de amistosa presencia que siempre está en la boca de todos, chaleco salvavidas de una tormenta final, la que engulle el firmamento del mirar. Alma, paseas tu elegante figura por las calles de la ciudad, entre patios y jardines, balconcitos de vecinos que alma tienen, porque alma dan al vecindario.
Alma, no te escondas, deja que los ojos de brillo infantil asomen sus pupilas al secreto teatro del mundo, una vez más.

JMFP. FELIZ AÑO 2016. UN FUERTE ABRAZO

POR DEBAJO DE LA PUERTA… Jose Maria Fuentes-pila Estrada

Por debajo de la puerta llegan los barquitos de ultramar. Sueños tallados con su pluma de remar.
Puente de luz y de sombra, por debajo de la puerta la silueta se desliza entre pasillos, como sendas de tibia madera, a la espera del poema que la puerta abre el corazón.
Por debajo de la puerta, rendija de mundo, mirilla de deseos, los pasos escucha, la respiración se agita.
Sed de su presencia al ver la esquinita de papel. Se mueve como polluelo que rompe el blanco cascarón, se desliza cómo orilla del amor que alarga el alma entre los dedos.
Por debajo de la puerta corren los poemas, versos de verdades que el alma dicta, bebedizo que le tumba en la playa de su amada atalaya, su boca silenciosa que relata el silencio de los mil versos que tunelan la vieja puerta del mañana.
Ciento tres veces al amor se deslizó por debajo de los montes de madera.
Ciento cuatro días, noche ciento cuatro, en el columpio de la espera.
El poema que no llega, los tacones que no suenan, corazón que se diluye en la ruptura de la acomodada cadena.
Ciento cuatro días, noche que dibuja la sombra propia, relato entre paredes de quien ama entre palabras.
Por debajo de la puerta, solo una breve nota, solo una palabra, solo la sacudida del silencio, del adentro y el afuera.
Cuerpo que reclina sus temores, que anhela y no quiere leer.
Dentro y fuera, besos soñados, regalados por debajo de la puerta.
Ciento cuatro noches…
Abre. Decía el poema.
JMFP

 

MENTE Y CEREBRO -Jose Maria Fuentes-pila Estrada

MENTE Y CEREBRO

Llora en el reclinatorio, cerebro que siempre creyó que era ese día, el de su boda, evento de su amor probatorio.
Mente, bella y confiada, de blanco imaginada, curvas cambiantes cada noches, destellos de cielo y mar en cada alba, ojos de agua marina que rompe el compromiso de absurda fidelidad, alianza subyugada por columnas marmoleas, barrotes de una prisión sin ventanas.
Corre Mente, bella novia, de la mano de la ventisca, mal avenida pareja, racional y emocional, tonta descripción de lo que dice ser el alma mortal.
Mente, bella y viajera por caminos de sueños, mente altanera, que salpica de deseos cordilleras de pensares que no filtra pensamiento, llave inglesa del cerebro, adormilado en el lecho, flácido en su mirada anhelante de su amada.
Cerebro desnudo, entre collares de neuronas, ondulaciones de luz, retratos de memoria pasada, solo escapa a la ventana de su frontis, con el beso de su mente, alma que córtex acaricia, iluminando de fugaz electricidad corazones olvidados.
Paralizado cerebro en el altar de un saber ya escrito, aterrado ante el velón apagado, grita su angustia entre vidrieras de luz que en blanco y negro el alma deja, huérfano entre mente y cerebro.
Corre cerebro, búscala, es la traductora más bella de tus extrañas manivelas para ver, corre, cerebro, la necesitas para crear, pues sólo ella conoce los misterios que permiten burbujitas de amor entre surcos y hemisferios.
En la orilla de la vida agoniza la desnudez del cerebro, derrame de saberes enredados en ovillos del absurdo, tuercas, cargadores y casquillos, lupas, compases y lentes del viejo microscopio.
Abandonado en su orgullo, susurra entre sollozos el anhelo de un amor sin más cifras que las notas de rabel cómo cima que no alcanza.
Y sus manos desnudas sacudieron el bulbo, cerebelo amortajado que despierta y el pecho inflama. Mente desnuda, de azul mirada que atraviesa la galaxia de juguete del cerebro, senos turgentes, colores de arco iris, rubíes que buscan el límbico, entre hipocampo de giralunas, imaginaciones que sacuden el deseo por esas dos bellas dunas.
Mente, amante, amada, libre corazonada, desatas el cinturón de cerebro, besas su córtex frontal, anulas la razón impropia de quien la convierte en obsesión.
Mente que explora y encuentra el timón duro, latente, mástil sin velamen, trapío de ansiedades que mente cuelga cual deseo, la mayor, amor, empujada por la fuerza del deseo, recoge el miedo, la tristeza y la pataleta, ira cuarta emoción, concentrando entre barriles del viejo ron.
Vuela un Pegaso de bellas alas, mente y cerebro, moviéndose al compás, sabedores de que el vuelo es latido de ese enorme corazón.

EL HERRERO -Jose Maria Fuentes-pila Estrada

No hay dioses en el templo. Cruzan sus papiros, leyendas y miserias, que guardan en secreto en las almas de mortales, ajenos al tiempo. Héroes de papel, guerreros articulados, entre aventuras sacudidas de desdén.
Es el herrero, martillo del viento, poeta de hierro, forjador de barandillas que se repujan buscando la vista del atardecer.
Poemas que se graban a fuego en las entrañas de un olimpo sordo, de divinas comedias, carnavales de autismo, agujero de metáforas que agonizan en el fondo del pozo negro.
Es el dios la quimera que reduce la pasión, escrita con sangre y clavos para crucificar la libertad de amar. Es la eterna lucidez del alma que se esconde entre legajos, alejandrina presencia de luz que busca sitio entre las artes, convulsa inquietud del niño que no abandona su pulso con la vida.
Herrero enamorado, templa con aguas de un cielo lleno de olas de frescura, la espada del último hombre, ni héroe ni dios, espada pluma, pincel y arco del violín que busca sitio en el limbo del amor.
Herrero que sacude la vida entre volcanes y glaciares, que protege el amor como fortín troyano, donde sólo entrará una reina vestida de doncella, donde el herrero corona su presencia.
Dioses que languidecen entre tabas y solitarios, armados de miedos y castigos, inmola el mundo al absurdo, sin saber que el viejo herrero los vigila silencioso, para soldar sus cadenas al poste de la ignorancia.
Y en la playa espera el barco que sólo es proa, sin más popa que el recuerdo, ojos cerrados que aguardan la eternidad de un amor que, por divino, duerme en la tierra fértil azulada, milenaria, que siempre fue el amor.

 

A %d blogueros les gusta esto: